Es curioso, vengo de asistir al XII Congreso Nacional de Empresa Familiar. Que nadie piense en la típica panadería o lencería que da trabajo al ‘cuñao’ y la parienta en caja. Nada de eso. El término familiar, en este ilustre caso, es algo bien distinto. No hay más que observar el ‘garito’ que montaron en Zaragoza el lunes y martes pasados. Rajoy, Pepiño Blanco, el presidente de Telefónica, Ana Patricia Botín, entre otros… Canapés de 35.000 euros (ríete del catering de la Gürtel). Y un escenario que podría hacer sonrojar al propio Cesar Augusto, fundador de la ciudad. Mi ciudad.

_CONGRESO_NACIONAL(5895913)_6c497fc2

Es decir, hablamos, como bien lo definió Rajoy, de “sagas familiares”. Los Blanchard, los Blecua, los ‘Talycual’… Personas cuyo apellido es algo más que la palabra que acompaña al nombre. Es la impronta, la marca de un pasado que acompañará a su portador de por vida. Haga lo que haga. Para bien y para mal. Un matrimonio léxico que sepultará su identidad a cambio de mesa y mantel. Y servicio doméstico, claro está…

Aclarados los preliminares, el acto en cuestión tuvo la desgraciada anécdota del desprendimiento de una loseta del techo del auditorio, que por poco mata a alguno de nuestros ilustres ‘familiares’. La organización del cotarro loca del susto. Y de tener que realojar al personal en una sala más pequeña. Mucho más pequeña. Pero aquello dio más de sí de lo que pudiera parecer a simple vista.

(NOTA PARA EL BLOG BUENO: La próxima tendencia del Marketing de Congresos puede consistir en provocar pequeños altercados, como la caída de una loseta o la invasión del escenario por un grupo de actores noveles (en ambos casos, la estampida está asegurada); de modo que se propicie la ‘charleta’ entre los asistentes. Y lo que los cursis llaman relaciones públicas)

Cientos de personas elegantes y con tarjeta de visita policromada subiendo por una escalera mecánica. No hay que ser un hacha para darse cuenta de que aquello iba a dar mucho juego. Así que aquí van algunas notas básicas:

1.- Se ha impuesto definitivamente la frase recurrente (como respuesta al tradicional “¿cómo te va?”) “sobreviviendo que no es poco”. Suele venir precedida de un “bah, tampoco nos va del todo mal”. Hasta aquí todo bien… Quizás sea algo coyuntural y propio de esta época marcada por la crisis. Pero viniendo de gente que se gasta 1.000 € por acudir a un congreso que uno puede colarse sin acreditarse (hice la prueba y era de sonrojo), pues resulta curisoso. Sin más!

2.- Otra moda que no caduca: la melena de media nuca. Se impuso en los 80, a raíz de las películas de yuppies y es imposible acabar con ella. ¿Nadie en sus empresas, amigos o familiares les va a decir a los carcamales empresarios familiares que la anacronía resulta ridícula?

y 3.- Me apena, pero es cierto. Esta gente sigue viviendo en un mundo alejado del suelo, separado por unos 40 cm de aire; lo cual les permite, ¡sin sonrrojo!, sentirse aludidos cuando el ponente de turno habla del valor del emprendimiento. Del riesgo o del esfuerzo. Que yo sepa, cuando uno recibe una herencia, el emprendimiento se relaja. Sobre todo, en comparación con quien hace lo mismo sin haber recibido la susodicha, hipotecado su casa, o pedido dinero –de verdad- a terceros. Entonces, esos 40 cm de aire se convierten en tierra. Bajo tierra, claro está…

Anuncios