Un ejemplar de "pokero" es retartado antes de salir de "fies"

¿Viste lo del terremoto de Chile? He leído en internet que ha matao a 300.000. Ni la mitad que el de Tahití, chaval ( Nota del Traductor: se refiere a Haití…). Doscientos grados en la escala de Richelieu… Letal, tronco, letal”. Quien habla va en la línea 1 del metro. Dirección Plza de Castilla. Llevo 20 minutos escuchándole y no ha dado ni una.

El comentario se queda ahí. Igual que todos los anteriores; sin excepción. No hay réplica. Quien le acompaña es un ser de similares dimensiones, similiar peinado, similar collar de oro (o dorado sin más), similares gafas… Todo en ellos es similar (ver vídeo para chequear). Salvo el biorritmo. Mientras el que habla es una especie de guindilla mexicana. Pura dinamita. El que no responde es una balsa de aceite. La viva imagen de la somnolencia.

La mezcla de drogas es perjudicial. Sobretodo cuando no se sincroniza con tu colega: ese fiel Sancho Panza cuya presencia está evitando que parezcas loco de remate. Porque es lo que pienso cuando oigo al del peinado-cenicero. Bueno eso, y que le apagaba un piti en la coronilla para ver la reacción…

Pero me detengo en lo de la sincronización. No es posible, me digo, que uno se haya inflado a efedrinas mientras el otro se hacía infusiones de ansiolíticos. O quizá sea éste el reparto de papeles que tienen asumido. Es posible…

Me quedo con el que no habla, ni apenas asiente, ni casi parpadea. En una rueda de sospechosos, siendo yo testigo, sólo le distinguiría de su compi por los mofletes. Es curioso, porque siendo tan delgado no le corresponde semejante carrillada. Pero ahí están.. Retándote a hacer una salsa de setas  y una de patatas-gajo para acompañar.

La perfecta carrillada vuelve a asentir. El cenicero jefe sigue alicatándole la oreja con noticias que ha visto en internet. Y digo “ha visto”, porque decir “leído” implicaría una mínima comprensión que, obviamente, no ofrece este caso. Un ejemplo de todo esto sería el monólogo que acaba de terminar con el gesto del Mofletes. Resumiendo, venía a decir que habían liberado a unos militares españoles secuestrados por ETA (¡¡!!) en Marruecos (NT: léase no se ha liberado a ninguno de los cooperantes de una ONG secuestrados por Al Qaeda en noviembre de 2009 en Mauritania).

He de reconocer que el asunto me provoca cierto vértigo. Cada vez se ven más las consecuencias del síndorme de la lectura rápida, de la ojeada, de la información a la carta… Ayer vi una peli, Idiocracy, que expresa mejor que yo estos temores. Habla de la sociedad del año 2550. Una época víctima de la evolución natural que ha producido la inconmensurable derrota de los empollones frente a los más chachis de la clase. Un deterioro paulatino del interés por lo que acontece, que ha llegado a barrer de la Tierra la inteligencia. Y, como en el país de los ciegos, el tuerto es el rey; aparece en escena un biblotecario que es un capullo en el siglo XXI, pero un profeta entre tanta gilipollez.

Rescato una escena que me hizo especial gracia: cuando el recién llegado hombre del pasado mira por primera vez el telediario del futuro. Dos tipos semidesnudos hablan de los Oscars sin consumir más de 40 palabras (guay, debuti, la peña, coñazo, etc…). La peli ganadora, dicen, es Ass (culo), un filme que consiste en un plano fijo de un culo tirándose pedos durante 90 minutos. Genial…

Ya en el siglo XXI, considero que veinte minutos escuchando estupideces es suficiente y me pongo los güalman. Sin embargo, me sigo preguntando si habré entendido la movida. Es decir, si al escucharles, he llegado a entender todo lo que se ha dicho. Es muy posible que no, me digo. E imagino un mundo en el que ser un idiota significa no saber de qué hablan dos pokeros como los que me han tocado hoy en la línea 1 del metro. Dirección Plaza de Castilla.

Anuncios