Había que contar una historia sobre ‘el movimiento o el tránsito’ y relacionarla con el tren, ya que era Renfe la que pagaba el concurso… No es fácil contar en tan poco espacio. Hagan la prueba y verán… Yo intenté centrar el relato en la misma sensación de movimiento . Esto es lo que  finalmente envié:

7,30. Hierve el café. Me anudo la corbata. ¡Mierda, el café quema!. Dejo el café y salgo de casa. Repaso: cartera, móvil, llaves y tabaco. Todo en orden. Me cruzo con la vecina. “Buenos días”. Pregunta por la TDT. Otra vez. Pero no tengo tiempo. “Pierdo el tren, señora”. 7,49. “¡Taxi!”. Repaso mental de la agenda del día. Anoto ‘llamar a Pulido’. Y tacho el café con Aurora. No hay tiempo. En Atocha. La cola de la izquierda avanza más rápido. “Andén 3, coche 6”. Reposapiés, reposabrazos y almohadita. 8,00. Es curioso, pienso, sólo me relajo yendo a trescientos.

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